Desmitificando la absurda hipótesis de la afinación 432 Hz

por Moisés Pérez

Los pueblos primitivos, a los que se les atribuye un mayor vínculo con la naturaleza respecto a la actualidad, no conocían de afinación, más que la que sacaban de sus artesanos instrumentos, según la tensión de la tripa para hacer un tambor o una cuerda, los agujeros de una caña o hueso para hacer un instrumento de viento, etc. Y seguramente la música folclórica de antaño sonaría desafinada – y quizás poco agradable- a nuestros oídos postmodernos. Sólo hay que escuchar músicas como el gamelan de Indonesia para entender estas diferencias culturales.  

grupo de música gamelan de Indonesia

De entrada parece reduccionista la dialéctica sobre la afinación del LA en 440 Hz o 432 Hz, que o bien denota una pobreza mental o cultural, o de manera burda se quiere generar controversia para ciertos fines. Es decir, cabría plantearse ¿por qué se elige esta afinación y no otra en la hipótesis? (ya que no hay demostración suficiente, ni estudios científicos como para constatarse como teoría).  Y, ¿cuáles son los postulados sobre la normalización a LA 440 Hz (Hertzios o ciclos por segundo) y la supuestamente abandonada LA 432 Hz?. Hacemos un resumen de lo encontrado en internet y lo desmontamos con argumentos sólidos.

Postulado 1: La estandarización.

Un ministro de propaganda nazi llamado Joseph Goebels creó un decreto universal en 1939 por el cual se instaba a todo el mundo a afinar el LA musical a 440 Hertzios, en lugar de a 432 Hz, frecuencia a la que se afinaba toda la música hasta el momento.  En 1953 el decreto de Goebels fue aprobado por parte de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

El Instituto Schiller pide un cambio de tono de 440 Hz a A432 Hz de nuevo, ya que el 432 Hz está profundamente entrelazado con la naturaleza.   El cambio de frecuencia a 440 se hizo a pesar de que el Profesor Dussaut del Conservatorio de París escribió un referéndum firmado por 23.000 músicos franceses quienes estaban a favor de la preservación a 432 Hz, para conservar la armonía musical con la vibración musical del universo. Desde entonces, usamos la afinación La=440Hz. Las obras clásicas (antiguas) fueron compuestas para un tono La en 432Hz.

La afinación a lo largo de la historia casi nunca fue el LA a 432 Hz, y es que los patrones de afinación variaron mucho ya que dependían de muchos factores: las voces de los cantantes, las cuerdas volátiles de los primeros violines hechas con tripa, la difícil afinación de los órganos, entre otros.

Decir que LA 432 Hz era un estándar en la música hasta el s. XX es no saber nada de historia musical, ni haberse tomado un mínimo esfuerzo en contrastar tal falacia. Hasta el s. XIX no hubo un esfuerzo concertado de estandarizar la afinación musical, y a lo largo de Europa variaban enormemente las afinaciones.

Hagamos un breve repaso histórico sobre la afinación.

Se puede tener alguna idea de las variaciones de afinación examinando antiguos diapasones de horquilla (que no se desafina con el paso del tiempo), tubos de órgano, campanas de iglesias y otras fuentes.  Aunque dentro de una misma iglesia, y a lo largo del tiempo, la afinación podía variar debido a la manera en que se afinaban los órganos (corte de tubos).

Organo medieval

Hay que recordar que la referencia tonal respecto a la nota LA, vendría dada por la composición del himno Ut queant laxis (Himno a San Juan Bautista) del monje benedicto Pablo de Diácono (720-880), influenciado por el sistema islámico durr-i-mufassal.

La referencia más antigua que se tiene, de la afinación del LA, parece ser la del órgano de Halberstadt (1361) que estaba afinado a un LA 505.8 Hz.  Se cree que los primeros órganos en la Alemania medieval tenían afinaciones que podían llegar al LA 567 Hz mientras que a principios del 1500, en ese mismo país estos instrumentos estaban afinados a un LA 377 Hz.  No había ningún estándar y tanto compositores como músicos tenían que adaptarse a las afinaciones de cada lugar. 

En 1619, Michael Praetorius (1571-1621) sugirió que una “afinación adecuada” para LA sería 424.2 Hz. Praetorius había rechazado varios estándares de afinación altos debido a que provocaba que se rompieran las cuerdas más delgadas del violín, que en esa época se hacían con intestinos o tripas de animales. Esta nota, llamada en ocasiones “nota media” se estableció con el diapasón de Handel (LA 422,5 Hz) en 1751 – que fue regalado por el músico británico John Shore, inventor del primer diapasón de horquilla- y el de la London’s Philarmonic (LA 423,3 Hz) en 1820. Esta “nota media” prevaleció por dos siglos durante los periodos de Handel, Haydn (1732-1809), Mozart (1756-1791) y Beethoven (1770-1827).

Durante el siglo XVIII la afinación solía ser bastante grave para estándares actuales. Se conserva un diapasón de lengüeta inglés de 1720 que afinaba el LA en 380 Hz. Los diapasones tampoco eran garantía de una afinación estándar en común acuerdo. El diapasón de Händel antes mencionado estaba afinado en 422,5 Hz, mientras que uno posterior del mismo compositor – de 1780 – estaba afinado en 409 Hz. Los órganos que tocaba Johann Sebastian Bach en Hamburgo, Leipzig y Weimar estaban afinados con el LA a 480 Hz. 

A principios de 1800 se utilizaban frecuencias que iban de LA 420 Hz a 425 Hz ( llamada “afinación baja”.) El Zar Alejandro de Rusia pidió un sonido más “brillante” (siendo la percepción que un sonido más agudo es más brillante) en el Congreso de Viena en 1815, y todos los reyes y emperadores comenzaron a hacer lo mismo. Compositores como Liszt (1811-1886) y Richard Wagner (1813-1883) influenciaron para que la nota fuera elevada. Para mediados de los 1800s, las notas variaron desde LA 420 Hz hasta LA 460 Hz, lo cual resultaba un caos para los miembros de las orquestas.

Congreso de Viena 1815

Los intentos de estandarización o normalización.

En el siglo XIX se experimentó una clara tendencia alcista en la afinación. Esto se debía a nuevas técnicas de fabricación de instrumentos y, principalmente, a salones de conciertos cada vez más grandes que podían sostener sonidos más agudos. Las orquestas competían entre ellas para lograr el sonido más brillante y esto se evidencia en los diapasones que se conservan de la época. Uno de 1815 de la Ópera Semper de Alemania da un LA 423,2 Hz, mientras que uno de la misma Ópera de once años después producía 435 Hz. Se conserva un diapasón en el teatro La Scala de Milán que produce un LA 451 Hz.

Esta tendencia a notas cada vez más agudas era producto de críticas, principalmente por parte de los cantantes que se debían esforzar y les podía dañar su voz. Entonces el gobierno francés dictó una ley el 16 de febrero de 1859 en el que establecía el LA 435 Hz.  Este fue el primer intento de estandarizar la afinación y fue conocido como el “diapasón normal”.

Aparentemente el estándar de LA 440 Hz parece haber surgido de un malentendido. En 1896, la Sociedad Filarmónica de Londres decidió adoptar el estándar francés pero erróneamente interpretó que el LA 435 Hz se refería a la frecuencia del instrumento a una temperatura de 15°C que, a la temperatura normal de 20°C se transforma en LA 439 Hz por la diferencia en la densidad del aire. Con el tiempo, por comodidad de cálculo, al ser 439 un número primo, se cambia al más redondo 440.

En 1917 en los Estados Unidos el LA 440 Hz era casi el tono patrón más extendido, mientras que en la mayoría de los países de Europa rondaba los 435 Hz, aunque había variaciones del mismo dependiendo de los países y las orquestas consideradas. En Inglaterra era LA 443.5 Hz, en Dinamarca LA 439.5 Hz , en Holanda LA 439.9 Hz.

A principios de los 1920s, el desarrollo de la radiodifusión impulsó un creciente interés en encontrar un acuerdo internacional sobre la nota de afinación. En 1936 la American Standards Assotiation (ANSI) recomendó que se utilizase esta frecuencia de 440 Hz.   En 1939 el British Standard Institute (BSI)  en su Conferencia Internacional, recomendó que la nota LA CENTRAL, se afinara a 440 Hz en una temperatura de 20°C. Según dicen los historiadores esta reunión fue impulsada por técnicos, alemanes especialmente, que se dedicaban a la radiodifusión.  Pero los franceses, La Orquesta Metropolitana de Nueva York, y muchas orquestas prominentes alrededor del mundo continuaron afinando en un LA entorno al 435Hz hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

El comienzo de la guerra deja en suspenso la decisión, y no se llega a ningún acuerdo hasta que en el año 1955 se produce una segunda reunión de la comisión ISO, también llevada a cabo en Londres, y en la que se establece el LA 440 Hz como tono patrón de afinación universal.   Un número que probablemente sea un punto medio entre la tendencia alcista del momento y los usos de siglos pasados, pero sospechosamente cerca de la afinación de la Sociedad Filarmónica. Cabe destacar que no hemos encontrado ninguna prueba de que el nazi Goebbels fuera el que estuviese detrás de las propuestas de estandarización a LA 440Hz.

Parece que esta afinación inicialmente fue ignorada por un gran número de músicos notables y de organizaciones musicales. Los Franceses acusaron a los fabricantes de instrumentos Británicos de alinearse con el gremio de músicos de jazz de Estados Unidos (que afinaban a LA 440Hz).

¿ Y por qué esta búsqueda de estandarización?

Por un lado, el gusto a partir de la revolución industrial por las estandarizaciones (la razón para el nacimiento de instituciones como la ya citada BSI), para permitir una fabricación más mecanizada. Cierto es que los constructores más importantes de instrumentos de cuerda  seguían trabajando de manera artesanal, pero aún para ellos resultaba importante tener unos estándares de afinación a los que ajustarse para que su instrumento pudiera ser tocado con igual belleza y comodidad en Londres, Berlín o Nueva York. Y no digamos nada de esta ventaja de la estandarización para instrumentos que sí se construyen de manera industrial o semiindustrial, como los de viento de madera o más aún los metales.

Por otra parte, si bien los músicos de siglos pasados también viajaban (y más de lo que en muchos casos imaginamos), no cabe duda que la movilidad de los músicos era cada vez mayor, y el carácter internacional de muchas figuras (cantantes e instrumentistas) hace que tengan que cantar o tocar con pocos días de diferencia en lugares distantes. Si la afinación musical no fuera lo suficientemente cercano en todos estos sitios, el resultado no podría ser bueno.

Pero hay otro factor que se suele olvidar, y que fue especialmente decisivo para el intento de estandarización de la conferencia del BSI de 1939: el creciente mercado discográfico, y el también en rápida expansión mercado de las emisiones radiofónicas.

Es muy molesto para el oyente oír seguidas dos piezas afinadas con 10 Hz de diferencia, por ejemplo. Así pues, una aproximación lo suficientemente ajustada para evitar ese choque sonoro se volvió una necesidad fundamental para los nuevos agentes de difusión que estaban apareciendo asociados a la música clásica, y cuya importancia, vista desde nuestros días, podemos confirmar que no fue en ningún sentido sobrevalorada.

¿Cuando se empieza a cuestionar el estándar de afinación y se propone LA 432 Hz ?

Rudolf Steiner

1921- Rudolf Steiner hace una sugerencia verbal a Kathleen Schlesinger y Elsie Hamilton sobre la afinación del tono de concierto C 128 Hz ligada a nuestro astro Sol.

1978 – Hans Cousto,  matemático y musicólogo suizo, aplicando la fórmula de la octava cósmica (f x 2n), fue el primero en transportar períodos astronómicos a frecuencias audibles, calculando la octava inferior de nuestro astro Sol a 126,22 Hz. 

1985 – La violinista Maria Renold publica su libro “Intervals, Scales, Tones and the Concert Pitch c = 128 Hz “,  basado en la sugerencia de Rudolf Steiner, abogando como frecuencia de referencia estándar 432 Hz y la ‘Escala de 12 Quintos’.

1988 – El Instituto Schiller (centro de estudios políticos y económicos con sede en Alemania) inició una campaña para establecer el “tono filosófico” o “tono científico” como la norma de tono de concierto de música clásica. Este sistema de afinación se basa en el Do medio fijado en 256 Hz, haciendo que la afinación sea de LA 430.539 Hz en lugar de los 440 Hz más utilizados.  El Instituto Schiller llama a este sistema “afinación Verdi” porque fue el compositor italiano Giuseppe Verdi el primero en tratar de detener el aumento de la afinación de las orquestas.  Sin embargo, Verdi usó el estándar francés LA 435 Hz para escribir su Réquiem en 1874; más tarde indicó que 432 Hz era ligeramente más óptimo. En realidad fue el físico acústico francés Joseph Sauveur quien primero propuso el estándar filosófico de afinación en 1713, más de un siglo antes de que Verdi comenzara a dirigir orquestas.  El Instituto propuso un proyecto de ley en Italia para imponer esta afinación a los músicos estatales que incluía disposiciones para multas y confiscación de diapasones.  Los seguidores del Instituto llegaron a manifestarse fuera de las salas de conciertos con peticiones para prohibir la música de Vivaldi.

2000 – Ananda Bosman publica el artículo “Danzas Universales”: A Musical Congruence towards the Global Song of the Omega Revolution” después de leer el ensayo de los músicos clásicos Jonathan Tennenbaum sobre la sintonía de 432Hz (“The Foundations of Scientific Musical Tuning” de la revista “Fidelio Magazine”). El cual tuvo una gran influencia en posteriores autores e investigadores.

Los cantantes Luciano Pavarotti y Renata Tebaldi defendieron, por razones pragmáticas para preservar su voz, la afinación LA 432 Hz.

¿ Y actualmente todo está  afinado a  LA 440 Hz ?

En la industria musical moderna encontramos presente esta afinación en la mayoría de los estilos. Sin embargo, algunas músicas folclóricas pueden encontrarse fuera del estándar.

Los Gaiteros Escoceses actualmente utilizan una nota que va de LA 476 Hz y LA 480 Hz en un esfuerzo de obtener un sonido mas “brillante”. Los ejecutantes del Shruti Hindú utilizan LA 444 Hz y los flautistas franceses LA 442 Hz.

En la música clásica, muchas orquestas eligen tocar la obra con la afinación con la que la tocaba el compositor (en los casos en los que esta información se tiene) mientras que otras afinan tomando como patrón el LA del oboísta principal solista, o de acuerdo al órgano que se encuentra en el lugar.  Por lo tanto, resulta más práctico afinar la orquesta tomando como referencia el instrumento más difícil de afinar.

Orquesta barroca

Actualmente las orquestas europeas afinan por encima de 440 Hz para tener más brillo. Por contra, los grupos de música antigua,  suelen afinar a LA 415 Hz (un semitono temperado por debajo de 440 Hz) la música barroca y a otras afinaciones como LA 465 Hz para ciertas músicas como el barroco temprano veneciano, LA 392 Hz para el barroco francés (y en algunos casos el inglés de la época de Purcell), o  LA 432 – 435 Hz para repertorio del Clasicismo y primer Romanticismo.

Postulado 2:  New age.

El LA afinado a 432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la naturaleza. “432 Hz vibra en los principios de la proporción áurea PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

Las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz. Cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. La música afinada a 440 Hz es música muy pobre.

Aquí lo único pobre es la cultura de física y de música que se manifiesta. Cualquier sonido producido naturalmente tiene una serie ilimitada de armónicos asociados, estableciéndose musicalmente 16.  Podemos asociar un timbre, donde hay la expresión mas acentuada de unos armónicos respecto a otros, pero nada tiene que ver con la frecuencia de partida sino con las variaciones en los resonadores de cada instrumento que amplifican unos armónicos u otros, pero estando todos presentes. Otro argumento de esta teoría sin ningún fundamento.

Por otro lado, no entramos a comentar lo subrayado porque no hay ninguna prueba de esto. Da la sensación de que al describir los efectos de esta afinación se quisiera abarcar el máximo de conceptos posibles simplemente por agrandar la prosa. Únicamente resaltar que la proporción áurea es algo ubicuo en la naturaleza, y como “proporción” es una relación entre dos magnitudes, mientras que 432 Hz es una sola magnitud. En resumen, una afirmación sin sentido.

En cuanto a los supuestos efectos beneficiosos, lo explicamos más adelante.

Postulado 3:   Base universal de 8 Hz.

1. La frecuencia del planeta Tierra o resonancia Schumann es de 8 Hz que aunque es inaudible para nuestro oído humano, es una frecuencia presente en la naturaleza y en ciertos procesos orgánicos. 8Hz es la frecuencia de repetición de la doble hélice del ADN.

2. En términos musicales, la frecuencia de 8Hz corresponde a un Do-1. Subiendo de cinco octavas, es decir, recorriendo cinco veces las siete notas de la escala, se llega a un Do de 256Hz, escala en la que el “La” tiene una frecuencia de 432Hz y no de 440Hz.

3. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Afinar a 440, hace que la base no sea 8, sino 8’25, lo cual significa que los armónicos que generan no son armónicos con el planeta.

El Ser Humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios, lo que equivale en la escala musical, del do al do, o sea, una octava. Afinar a 440 Hz tampoco es armónico con la frecuencia del Ser Humano porque la base es 16,5.

1. Resonancia de Shumann 

En los años 50, el Dr. Winfried Schumann descubrió el efecto de resonancia en el sistema Tierra-ionósfera, lo que lleva su nombre y que en física se llama “onda transversal magnética”, que muestra direcciones perpendiculares de vibraciones, causadas especialmente por el golpe generado por los rayos en el espacio entre la Tierra y la ionósfera.

Las resonancias de Schumann son el fondo principal en la parte del espectro electromagnético de 3 Hz a 60 Hz, y aparecen como picos distintos a frecuencias extremadamente bajas (ELF) alrededor de 7,83 Hz, 14,3, 20,8, 27,3 y 33,8 Hz.

Los científicos han descubierto variaciones en los valores de la resonancia debidas a los cambios en las estaciones, la actividad solar, la actividad en el campo magnético de la Tierra, a la cantidad de presencia de aerosoles de agua en la atmósfera, altitud, forma de la ionosfera, y fenómenos atmosféricos, entre otros. La resonancia Schumann, por tanto, no es constante y tiene variaciones, con lo cual el LA resultante sería variable y no fijo en una única frecuencia. 

Respecto a la frecuencia del ADN no se aporta en que se basa tal afirmación. Cómo reseña al respecto, cabe destacar el trabajo realizado en 1988 por el artista S. Alexjander y el biólogo Dr. David Deamer (profesor de bioquímica de la Universidad de California) que colaboraron en un proyecto de ciencia/arte que consistía en medir las frecuencias vibratorias de las cuatro moléculas de base del ADN humano, traducirlas en ‘sonido’, programarlas en un sintetizador Yamaha y utilizar este sistema de sintonía como base para las composiciones originales tituladas “Sequencia”.  Las frecuencias vibratorias reales se recogieron directamente y se redujeron (dividiendo 36 veces) en octavas para ser escuchado por el oído humano y luego se organizaron en “escalas” de tonos que se utilizó como base para la composición musical. Cada molécula o base nitrogenada del ácido nucleico (adenina, citosina, guanina y timina) después de ser sometida a la luz, produjo unas 15 o 18 frecuencias; 60 en total.

2.  Cómo ya hemos explicado, esto corresponde con la afinación “filosófica o científica” basada en el DO fijado en 256 Hz, que resultaba de elevar el número entero 2 a la 8a potencia (28 Hz). Este DO da como resultado un LA 430,54 Hz, con una gran conveniencia matemática ya que las frecuencias de todos los DO serían una potencia de 2.

3. El problema es que la frecuencias del cuerpo no son fijas, son dinámicas y varían constantemente, una cualidad intrínseca a la vida. Varía la frecuencia y la tensión.

 En el caso de las ondas cerebrales, no son fijas sino que hay una clasificación por rangos.

  • ondas delta (1 a 3 Hz): Sueño profundo.
  • ondas theta  (3,1 a 7,9 Hz):Niveles profundos de meditación, sueño.
  • ondas alpha o ritmo mu (8 a 13 Hz): Duermevela,  estado propicio para meditar.
  • ondas beta (14 a 29 Hz): Estado de vigía.
  • ondas gamma (30 a 100 Hz): Altos niveles de procesamiento cognitivo.

Postulado 4:  Efectos beneficiosos.

A 432 Hz, se notará al instante que comienzas a sentir calma y tu cuerpo se relajará. A 440 Hz, tu cuerpo se tensa y tu instinto puede sentir que los 440 hz no es natural.

Si comparas dos composiciones con una afinación diferente, la que tiene la afinación más baja puede producir un efecto más relajado por oposición. La percepción es subjetiva y depende más bien del estado del individuo, y su condicionamiento cultural y musical, entre otros.

Se ha hecho algún experimento científico para contrastar la diferentes sensaciones o cómo le puede agradar o desagradar al oyente una misma canción según esté afinada. Pitch shifting to 432 Hz doesn’t improve music | The Sound Blog (wordpress.com)

Si quieres comprobarlo hay videos en youtube donde puedes escuchar una misma composición en 440Hz y 432 Hz. Aquí un buen ejemplo.

También en youtube puedes encontrar experimentos cimáticos con sal o agua donde las dos frecuencias generan figuras geométricas diferentes. Hay que destacar que son experimentos visuales, donde no se indican los armónicos en juego en cada emisión, la variación del patrón con otros materiales y geometrías, o la temperatura y concentración de sales en el caso del agua. Sin parámetros establecidos bien definidos y sin factores controlados y de doble ciego, no se puede inferir nada. La interpretación de estas figuras, además, es totalmente subjetiva. 

Marketing  asociado a la sonoterapia

El discurso viene asociado a los efectos terapéuticos debido a la consonancia con las vibraciones del universo.

Los que están a favor de la frecuencia de afinación LA 432 Hz critican a la estándar 440 Hz y explican que genera mayor tensión y fatiga en el oyente,  en cambio la frecuencia 432 Hz puede ayudar a equilibrar la mente causando mayor relajación en el oyente y así ayudando a “prevenir futuras enfermedades”.

El movimiento, o la moda del 432 Hz ha generado diferentes productos cómo música compuesta con esta afinación, música existente transpuesta a esta afinación, canales de youtube, diapasones, terapias, etc.

Fabien Maman, Tama-Do, La Academia de Terapias de Sonido, de Color y de  Movilizacion del Chi
Fabien Maman

Parece que la terapia del sonido estuviese “infectada” por esta corriente, cuando Fabien Maman uno de los promotores y primeros investigadores de la terapia vibracional con sonido, creador del sistema Tama-do, basó su investigación en los años 80 con la afinación LA 440 Hz y  captó el cambio del campo energético (con camara Kirlian) de las células sometidas a diferentes notas con esa afinación.

Que una música pueda tener efectos “sanadores” o de “armonización con la naturaleza y con tu propio ser” o que simplemente nos conmueva y nos parezca bella tiene que ver con ciertos factores musicales cómo la armonía, melodía, ritmo, dinámicas, tipo de instrumento, y frecuencia; y otros no tan evidentes cómo podría ser la interpretación o ejecución, el estado del músico, recuerdos emocionales asociados, etc. No siendo la frecuencia lo determinante. De hecho en terapia del sonido (sonoterapia) se considera que los instrumentos que pueden favorecer estados de bienestar o de regeneración en el cuerpo tienen un alto componente de armónicos (gongs, monocordios, cuencos tibetanos). Esto implica una multiplicidad de frecuencias, las cuales por física del sonido son múltiplos del tono generador, estableciéndose unas proporciones concretas.

Algo a considerar es que las frecuencias absolutas, “per se”, no está demostrado que promuevan una mejoría del estado físico, mental o emocional. Es más bien las relaciones interválicas y armónicas de un obra musical o la gamma e intensidad de los armónicos expresados por un instrumento los que promueven cambios en el estado general de una persona, a parte de los otros factores ya comentados.

En síntesis, son muchos los argumentos que se han erigido en favor de LA 432 Hz como nuevo patrón de afinación. Sin embargo, ninguno de estos argumentos ha sido validado a través de una investigación realmente seria que pudiera por lo menos corroborarlos. Estas explicaciones quedan simplemente en el plano de las meras hipótesis y en principio, en dicho plano, no tendría sentido cambiar el tono patrón de La 440 Hz por el LA 432 Hz, teniendo los dos la misma validez. Otra cosa es que se quiera explorar por diversión sin quererlo significar más allá de la experiencia personal.

Otras frecuencias a analizar y considerar serian las Solfeggio, pero esto será motivo de otro post.

Enlaces:


Vídeos:


En 1988 el Instituto Schiller organizó una conferencia en la Casa Verdi de Milán, Italia, que reunió a algunos de los cantantes e instrumentistas clásicos más reconocidos del mundo, para exigir el retorno a un estándar internacional de afinación de C=256, o A=432.

Comparación de una misma pieza tocada en LA 440 Hz y 432 Hz

Experimentos cimáticos: 

Home Cymatics experiment with tonoscope 432-440Hz
Sound Frequencies in Water: A=440 Hz & A=432Hz Using Sine, Square & Sawtooth Waves