APOLOGÍA DEL SILENCIO

El silencio absoluto en la naturaleza no existe, salvo en el vacío del espacio.

El silencio, por tanto, es una experiencia perceptiva dentro de un panorama acústico. Es un propiedad sensorial nuestra. En 2014 el MoMA de Nueva York propuso la experiencia share your silence (“comparte tu silencio”), cada uno compartió el silencio que le rodeaba y se comprobó que cada uno interpreta el silencio como algo diferente.

“Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio.”- José Saramago –

El silencio es igual de importante que el sonido, porque sin sonido no se podrían hacer silencios y sin silencio no se entiende el sonido.

Tenemos un horizonte acústico que depende de nuestras capacidades auditivas, de las condiciones ambientales y psicológicas, sobre todo de nuestra atención si estamos buscando sonidos o abiertos a escucharlos y depende de la irregularidad o la sorpresa del sonido dentro del panorama acústico perceptible.

La ecología acústica estudia la relación entre un organismo y los sonidos del ambiente que habita. Integra campos como la ciencia cognitiva y la psicoacústica. Se ha visto que los elementos antropofónicos (de las actividades humanas) nunca se asocian al silencio. Pero los elementos biofónicos, los ruidos de los pájaros por ejemplo, o geofónicos (del ambiente físico) estos si que muchas veces se asocian al concepto de silencio.

Es de noche que se percibe mejor el estruendo del corazón, el repiqueteo de la ansiedad, el murmullo del imposible y el silencio del mundo.” – Fabrizio Caramagna –

El silencio total no existe, incluso podemos escuchar los sonidos de nuestro cuerpo.

Hay un caso particular en este sentido, que son las emisiones otoacústicas, ruidos producidos por el mismo oído (cómo un ruido de nevera) producido por el sistema de amplificación de la clóquea, que aumenta su actividad cuando hay sonidos muy bajos como en una situación de silencio. La presencia de estas emisiones otoacústicas indica el buen funcionamiento del oído. Y muchas personas lo pueden oir, como si fuera un leve acúfeno. Y estas emisiones son muy patentes en los músicos, lo cual se interpreta como una mejor capacidad auditiva.

La respuesta emocional asociada al panorama acústico tira de dos parámetros, la agradabilidad de los sonidos y el nivel de excitación que estos sonidos inducen. El silencio es incompatible con elementos desagradables del panorama acústico o con elementos de excitación. Y esto se puede cuantificar y detectar: la respiración, el látido, la presión sanguínea, la actividad eléctrica de la piel.

Tanques de aislamiento sensorial o las cámaras de flotación, influyen en el estado de activación cerebral o en la producción hormonal.

EL SILENCIO Y LAS RELACCIONES.

A nivel social, el silencio se asocia a menudo a la soledad, como en el caso del envejecimiento, la sordera progresiva. El silencio prolongado, puedo provocar cambios bioquímicos del cerebro asociados a la falta de este ambiente social, influenciando en el comportamiento, siendo bastante perjudiciales a nivel del estado psicológico de un individuo.

“Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.”- Proverbio indio de la India –

No es lo mismo el silencio que la ausencia de comunicación, ya que se puede comunicar corporalmente.

Cuando disminuye el ruido exterior aumenta la comunicación interior. El problema es cuando ocurre el diálogo interno repetitivo, para ello hay que conseguir detectar los espacios donde hay silencio, para aumentar ese silencio interior, a través de diferentes técnicas de meditación, respiración, de canto, corporales.

En una conversación es mucho más profundo que mientras se desarrolla un argumento, parar un poco en silencio, observando y relajándose, y desde ahí dejar que las palabras vayan solas sin empujarlas, de esa manera salen palabras mucho más bellas, pensamientos más estructurados, el receptor recibe esa comunicación de manera más fluida.

Es como un masaje de palabras, algo bello a lo que no estamos acostumbrados.

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo” – Ludwig van Beethoven –

SILENCIO Y MÚSICA

La música surge del silencio y lo contiene. Los silencios forman parte esencial de cualquier obra musical. El silencio en la música es tan importante y tan fundamental en este arte como el lienzo en blanco para el pintor.

En el arte musical, el silencio es el elemento indispensable para que se produzca la música. La música consiste pues, en el arte de disponer sonidos y silencios expresivos. El silencio en el músico y en el oyente tiene una corporeidad y esencia propia e ineludible.

En respuesta de María Callas a qué era lo más importante para ella en la experiencia del canto afirmó: «el silencio. Toda la grandeza del canto se halla en los silencios entre las palabras». El silencio forma parte del léxico de la música, como las pausas en el lenguaje hablado; da expresividad y sentido a la música y es un elemento indispensable para ella.

El silencio es la puerta que nos abre al umbral de lo intangible y llena de profundidad la existencia. Para el músico le permite conectar con su yo interior para expresar luego lo mejor de sí mismo. El silencio nos permite pararnos y no perdernos lo esencial.

“En nombre de la música debemos reivindicar el silencio.”- Oriol Martorell –

En música, y en la vida, el silencio predispone a la audición interior y exterior. Es un silencio armónico lleno de significado.

El silencio, interior y exterior, enriquece la música y el sonido personal. Abre las puertas a una conexión con el mundo interior que nos capacita para escucharnos a nosotros mismos, a los demás y, también, a lo que la música nos puede decir.

Se dice que el compositor John Cage es el hombre que compuso el silencio. Creó en 1952 una obra, 4’33”, basada en no tocar ni una sola nota durante el tiempo que lleva por título. El silencio para Cage permite huir de la mediatización y la manipulación para reencontrarse con uno mismo. Su creación estaría también influenciada por la filosofía del fluir del budismo zen. Aspectos como el no-control/no-respuestas se plasman en su música. Para él una obra no debe presentar un argumento lineal y coherente, sino que debe contener una sucesión de objetos no relacionados sintácticamente entre ellos, incluyendo los silencios.

En la era del ruido el silencio es el nuevo lujo.” – Erling Kagge –

BENEFICIOS DEL SILENCIO

En Biografía del silencio de Pablo d’Ors nos presenta el silencio como un contexto donde puedes llevar a cabo una observación que es realmente transformadora.

En psicoterapia se usan los momentos de silencio en un diálogo como indicador de estados emocionales y algunas terapias usan intencionalmente el silencio para estimular o evaluar ciertos procesos internos.

El silencio influye en nuestra percepción, altera la percepción del cuerpo, del espacio, del tiempo. Entonces puede ser una puerta interesante para experimentar con nosotros mismos, con nuestro propio cuerpo.

Se sabe que los chamanes, los monjes utilizan el silencio para llegar a estados alterados de conciencia. El silencio es una clave fundamental en muchas tradiciones meditativas porque permite manejar la atención y dirigirla a nuestros sentidos. Así transformamos el silencio en una fuente de relajación y de conexión, y sobre todo en un momento fuera del espacio.

Según un estudio del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, si fuéramos capaces de mantener un riguroso silencio entre media hora o una hora al día, disfrutaríamos de un cerebro más sano, menos estresado, una mente más centrada y un mejor estado del ánimo.

El silencio, puede ir más allá de las percepciones acústicas. En 1908 Hellen Keller (ciega y sorda) escribió el libro El mundo en que vivo, donde cuenta su mundo que está hecho de tacto, olores. Comentaba que cuando se encontraba en espacios diáfanos (campo), sentía un silencio táctil.

“Las grandes elevaciones del alma no son posibles sino en la soledad y en el silencio.”- Arturo Graf –

SILENCIO Y ESPIRITUALIDAD

La disciplina del silencio según Pitágoras tenía como objetivo algo más que calmar la mente mediante el control de la palabra. El sabio de la escuela de Crotona pensaba que era un modo para que emergiera la auténtica esencia del individuo, sin artificios.En su escuela el requisito para entrar era permanecer 5 años en silencio.

El silencio es algo muy personal y referido a nuestras sensaciones. Puede haber mucho silencio en el entorno y no sentir para nada silencio, o al revés, mucho barullo exterior y un silencio interior manifiesto. En este sentido, tiene que ver con una sensación de tranquilidad interior o paz interna, un encuentro con nuestra sabiduría interior, con nuestra esencia.

El silencio es la falta de distracción. Cuando hablamos estamos más pendientes de lo que explicamos que de lo que sentimos. El silencio permite sentirnos a nosotros, sentir lo que nos rodea. Muchas veces las conversaciones son no necesarias o productivas. Estar en silencio hace prestar más atención a uno mismo, a nuestro interior.

El silencio es la introspección. Es complicado mantener mucho tiempo el silencio físico y el mental, porque te sumerge en ti mismo, donde hay mucha conversación con uno mismo, donde hay conflicto y la necesaria actitud de aceptación de amor. El silencio es un regalo, solo hay que saber relajarse y aceptarlo. Es una puerta abierta, una vía directa a nuestro ser interior, a la energía universal, a dios, o como cada uno lo llame o conciba, a lo más profundo de uno mismo.

“En la actitud de silencio el alma encuentra el camino en una luz más clara, y lo que es difícil y engañoso se resuelve en la claridad de cristal.”- Mahatma Gandhi –

Hay un denominador común a todo lo existente, el silencio, es lo que subyace, es la unidad. En todas las religiones y las disciplinas espirituales serias hay una profunda práctica del silencio.

A través de la desidentificación y tomar consciencia de lo que realmente eres, a través de poder observarte desde ese profundo silencio, todo a lo que asocias lo que eres.

Por muchos conocimientos o experiencias que podamos tener, si no hay silencio en la mente y paz en tu corazón, no hay espiritualidad posible.

Las experiencias de inmersión en el silencio más puro, conllevan a entrar en contacto con el ser más íntimo.

El sacerdote Jesús Segura estuvo 6 meses en 1984 en el desierto argelino, en una cueva a unos cien kilómetros de Tamanraset, no para retirarse del mundo, sino para entablar en solitario una charla íntima con el silencio “y sus respuestas sin ruido”. Entre montañas de lava sahariana, con la compañía esporádica de los tuaregs que le facilitaban el alimento, “aprendí a escuchar y a escucharme”.

Los efectos del silencio contemplativo en nuestra personalidad se evidencian en la ecuanimidad, paz y sabiduría con la cual vamos asumiendo nuestro presente.

Hay una cosa segura…. tarde o temprano todos volvemos al silencio.

“Silencio antes de nacer, silencio después de la muerte, la vida es puro ruido entre dos insondables silencios.”- Isabel Allende-


MÁS SOBRE EL SILENCIO

Enlaces:

https://lamenteesmaravillosa.com/la-disciplina-del-silencio-segun-pitagoras

Tipos de silencio en la composición musical:

La música del silencio

PROGRAMA LONGITUD DE ONDA. Radio Nacional Clásica. Emiliano Bruner CNI centro nacional de investigación sobre la evolución humana.

Música:

Spiral de MuOM Ecstatic Voices

The spirit of silence. Sakuhachi de Yoshikazu Iwamoto

Música ricercata de György Ligeti

Quiet City Aaron coplan

Libros:

Silencio Shūsaku Endō.

Historia del silencio. Del Renacimiento a nuestros días. Alain Corbin

Ensayos sobre el silencio. Gestos, mapas y colores. Marcela Labraña

En busca del silencio. La atención plena en un mundo ruidoso. Adam Ford

La magia del silencio. Kankyo Tannier

Un tiempo para callar. Patrick Leigh Fermor

Silencio. El poder de la quietud en un mundo ruidoso. Thich Nhat Hanh

Viaje al silencio. Sara Maintland

El silencio en la era del ruido. El placer de evadirse del mundo. Erling Kagge

Biografía del silencio. Breve ensayo sobre meditación. Pablo D’Ors

Cine:

El gran silencio. Documental de la vida de unos monjes cartujos. Phillip Gröning, 2006.

The Tribe. Miroslav Slaboshpisky, 2014.

The Artist. Michel Hazanavicius, 2011

El milagro de Anna Sullivan. Arthur Penn, 1962.

La musica del silenzio. Michael Radford, 2017.